8.01.2006

mi abuela paterna

Mi abuela paterna es lúcida. Qué digo lúcida: a sus setenta y seis años cumplidos, debe ser una de las personas más coherentes que conozco. El día de mi cumpleaños, me invitó a comer. Yo fui porque siempre he sido el consentido y porque la paso auténticamente bien con ella. Sin embargo, en esta particular ocasión llegué con reservas; porque mi abuela, dentro de su tremenda lucidez y acorde con la coherencia que la caracteriza, es panista de la vieja escuela. No quiero decir que ser panista implique lucidez y coherencia per se: me refiero a que ser panista es la única opción para alguien que de niña vio perder el patrimonio de sus padres a manos del populismo de los cuarentas, y que vivió horas y horas de angustia por sus hijos debido a las consecuencias de dicho populismo, que en este país, como en todos lados, se llama dictadura. Las reservas del día de mi cumpleaños no fueron del todo infundadas. La primera pregunta que me propinó, tan solo pedir la primera bebida, fue por quién había votado. No me permitió contestar, cosa que agradecí infinitamente: para una panista de setenta y tantos años, orgullosa habitante de la zona más católica de la del Valle, la respuesta de su nieto, inestable creyente de la izquierda humanista (sic), significaba un virtual paro cardiaco. Antes de que yo pudiera inventar cualquier pretexto o salida fácil, llegó sin reservas a lo que quería llegar desde el principio: “Espero que no por el Peje: ese tipejo es un peligro”.

Quienes lean con cierta frecuencia este blog, sabrá que la campaña del miedo de Calderón siempre me pareció una aberración, así como una causa muy evidente de lo que después sería la división cínica y franca de una sociedad dividida en sus cimientos. Pero también habrán intuido que AMLO tampoco fue nunca de mi simpatía: como ha dicho Dense Dresser, creo que AMLO tiene algunas ideas adecuadas, pero todos los métodos erróneos. Es decir: no creo para nada en el robinhoodismo que tan apasionadamente le embarga, pero sé que el sistema económico-político-social-cultural que tenemos no funciona del todo (por no decir que no funciona para nada) en este país. Sin embargo, no creo en la repartición de panes, sino en la repartición de conocimiento: creo más en la justa distribución de las oportunidades que en la justa repartición de los recursos. Claro: ello implica no un aumento del salario, sino una mejora de la educación y de los recursos culturales y sociales. Por estas diferencias básicas nunca pude estar de acuerdo con él: la idea de justicia social de AMLO difiere muchísimo de la que yo tengo.

Eso, a últimas fechas, me ha quedado más claro que nunca. Si en un principio AMLO me causaba desconfianza, hoy me provoca una combinación de asco con pánico. En teoría, el tipo aún no tiene poder (por lo menos de manera oficial); sin embargo, es capaz de paralizar la ciudad más grande del mundo con 47 sucursales de “justicia social”, las cuales, por otra parte, no hacen más que dejar bien claro que en este país puede pasar todo, menos la justicia social. Alguien que es capaz de ajustar sus acciones a una “voluntad del pueblo” que es tal en tanto le favorece, para mí no tiene otro nombre que el de tirano. Lo más aterrador de todo es lo que puede ser el siguiente paso. Supongamos que gana; ¿qué le impedirá realizar un montón de medidas para deformar la ley (la cual, por otra parte, ha quedado en triste evidencia cuando la libre manifestación se convierte en una herramienta del más asqueroso poder) en toda categoría imaginable? ¿Qué le impedirá hacer uso de su histrión interno para destrozar el país bajo el pretexto de la justicia histórica? Ahora: supongamos que no gana; ¿qué le impedirá hacer de esas 47 sucursales de poder desbordado una “resistencia civil pacífica” con machetes?

La colega dice que el poder corrompe los corazones: nunca antes esa frase había sido tan cierta ni tan terrible; el poder nunca había sido capaz de corromper también los corazones de la gente que sigue ahí por una sencilla razón: la necesidad. Con esto no quiero decir que me entusiasme la idea de que gane Calderón. Sólo quiero decir que del miedo al odio, no sé que sea peor.

1 Comments:

At 10:18 PM, Anonymous wj porter said...

¿Qué puedo decir yo? Primero que nada, he encontrado nuevas rutas para llegar a la chamba. Segundo: AMLO esta peleando .no-sé-cuanto% de votos contra Calderon (FeCal, pa los cuates), pero se olvida de los que votaron por Madrazo, Campa, Paty, etc... Es decir, el 64% del páís no lo quiere. Ahora, resistencia civil es la que deberíamos organizar nosotros, porque me parece atroz pagar los campamentos desquicia-ciudades de este cara-de-mis-huevos con MIS impuestos.
"Mis vecinos contaron VOTO POR VOTO y yo si confío en ellos. Respetemos las instituciones; vivamos en paz".

 

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